Desde donde siempre hay ventanas

Irelia Pérez Morales

Según escuché, Irelia Pérez Morales pernoctaría hasta los finales en el “Club de poetas cienfuegueras”. Entre letras publicadas Con la mies en parvas, por Azahar, Fábula y Remolinos, se lee del mismo modo su “necesidad de escribir” -esa que le nutrió de homenajes enla XXI Feria Internacional del Libro yla Literatura, en Cienfuegos.

 Las tardes de otros días

(…) Hay también un anciano pescador de amaneceres.

(Regalos -dice- para aquellos poetas

con musas sordomudas o neuróticas).

Quizás me atreva un día cualquiera

a hurgar en esos ojos de Rey Mago sin barbas.

Desde ellos, la ciudad aprenderá otra vez a sonreírme

y el mar -ubicua gacela iridiscente-

cantará para mí

a las puestas de sol de muchas tardes

que no se han inventado… todavía.

   ¿Y cuánta Historia reseñar?

“Bastante. Ni siquiera porque sea yo Licenciada en Historia y Ciencias Sociales, sino porque soy una enamorada de esta materia -enfatiza. Hay una considerable intertextualidad en mi obra que tiene que ver con ello. Ya en el plano más cotidiano, muchísimos textos míos son historias en sí mismos.

“Un jurado una vez me vetó un libro dirigido a los niños. Como supe después, lo calificaron de ‘fabuloso’ pero a su juicio era narrativa en versos, lo contado. De hecho, de ahí salió un poemario: 20 Cuentos y Leyendas en versos”.

  ¿Realmente se puede ser poetisa sin ser narradora? ¿O más bien se es escritora con la capacidad de desarrollar un género u otro?

“Resulta más abarcador el término de ‘escritora’. Incluso no acabo de creérmelo. Soy una mujer que dedica su poco tiempo libre a plasmar vivencias: mías, tuyas, de aquel… sobre el mundo circundante, tan convulso hoy. Lo transmito de esa manera y puede salir en prosa o poesía. Igual no me gusta lo de ‘poetisa’. Sí, la palabra está aceptada porla RealAcademiadela LenguaEspañola; sin embargo,  prefiero ‘poeta’, así, sin sexo o género”.

  ¿Cuántos trocitos de Cuba lleva siempre en cada grafía?

“Toda. El volumen inédito del cual te hablé tiene por centro un sitio verde verde, precioso, en las ruinas de un viejo ingenio colonial, por Camajuaní, en Villa Clara, mi terruño natal desde 1956. Se llama el Valle dela TorreBlanca; espero salga. En esas páginas están mi niñez, años de adolescencia tan felices en recuerdos…

Recuerdos... / Foto: Archivo

”Matanzas emerge luego. El poeta tiene sus símbolos y yo repito ventanas, campanas… ¡Ah, los puentes aparecen! Guardo otro poemario, en versos libres, donde la describo. Y hablo de una ciudad siamesa: mezcla en la que aparece Cienfuegos. Se puede leer ahí un poco de cuanto he vivido”.

  De acudir a la génesis de su creación, ¿remite a Villa Clara?

“Lo creo… sí. Yo estaba en primaria y hasta improvisaba.

“Durante un intercambio enLa Habanacon Alexis Díaz Pimienta, le pregunté si un repentista desde niño podía perder el don. Me dijo: ‘¿Es su caso?’. ‘No, no lo considero -respondí. Ni siquiera puedo decir si lo fui o no’. ‘Cuéntame, a ver; resulta eso bien interesante’ -continuó él. Le comenté que desde temprana edad mi hermano me daba un pie forzado y yo hacía una redondilla. Mientras fui creciendo me subió la parada e improvisaba yo algunas décimas. ¡Por supuesto, muy malas; era una niña! En el camino algo se perdió.

“Más tarde escribía incluso para otros. Sabes: el orgullo de familia en la escuela (…) Mas no creía en mí; cuestionaba si valía la pena que alguien mirara aquello. Por eso debo mucho a Lourdes Díaz Canto; y a una personita maravillosa llamada Grisel Gómez. La primera vez que decidí mostrarme ante un entendido encontré al ideal: ella. Si ese día que salí con mis páginas bajo el brazo, antes engavetadas, hubiese hallado a alguien capaz de hacerles una crítica vitriólica, con seguridad nunca más las habría mostrado. Grisel me advirtió: ‘Tienes talento. Ahora, debes pulirlo y adquirir oficio. La técnica se aprende; lo demás no’”.

  ¿Recuerda la fecha específica?

  “Sucedió aquí, en Cienfuegos, entre diciembre de 2004 y enero del año siguiente. ¡El otro día!”.

De Visu

 ¿Quién soy, pregunto al espejo?

                                                                                                            Waldo Leyva

Una gruta donde fluye
intemporal la resaca
nieve florida y hamaca
transitoria en que confluye
mi horizonte cuando huye
sobre un escudo de hiel;
voz derramada en papel
para que el verso amanezca
cambie texturas y crezca
de arcilla inerme a cincel…

   En no pocas ocasiones anteceden a sus poesías frases o epígrafes que aluden a demás autores. ¿Constituye, en su caso, un imperativo a la hora de crear?

“No. He leído infinidad de veces el prólogo hecho por Manzano a Cicatrices de sal. En su opinión, el libro ‘está cruzado por epígrafes que entran y salen por los textos floreciendo semánticamente -sonríe ella tras acudir a la memoria casi sin esfuerzo. Y no es mero gusto o gusto ingenuo por el paratexto’ -refiere él. Dialogo con otros… una etapa; imagino lo iré dejando. Sí, me gusta partir de alguien o buscar algo relacionado. ¡Increíbles las cosas que encuentras!”.

  A juicio de unos, en la construcción o reconstrucción de una pieza o composición suele haber cierto ciclo ineludible. Por ejemplo, experimentar el “escribo-lo reconocen-escribo”. ¿Cómo lo ve usted?

“Mira, yo no sé si funciona cual un ciclo. Sí te digo: no solo a los escritores, entre el resto de los seres humanos hace falta el reconocimiento. Y en el mundo este de la literatura, más bien el editorial, tan deprimido en nuestro país amén de conocer las razones obvias, esos te avalan y abren caminos y te llevan a conocer gente linda. El escritor cubano busca concursar; amén del lauro y el dinero en metálico. ¡A lo mejor la convocatoria contiene el vocablo ‘publicación’! Uno escudriña la forma en pos de avanzar. El acceso a las editoriales es complicado (…), largo y espinoso (…) Además, otros ojos se ponen sobre ti; dejas de ser la desconocida y en cierta ocasión habrá quien sepa de antemano tu nombre.

“Ahora, al menos yo no trabajo para… No obstante, ha habido momentos en que he decidido participar. Lo que sí no he logrado hacer nunca es concebir un libro entero con vistas a un certamen. Tengo una gran compañera y excelente poeta, María de las Nieves Morales, quien me cuenta cómo se prepara y a veces en 17 días ha conseguido un poemario ganador en España. Yo quedo asombrada (…) Para mí sería similar a escribir por encargo y no, requiero de la musa. Aunque, te sientas frente a la máquina con una idea y todo fluye. Tampoco creas en eso de la inspiración pura como si te recitaran al oído”.

  ¿Cuál deviene el galardón más importante que cree haber merecido? 

“El Premio Cucalambé -contesta sin vacilar. No sólo por su carácter iberoamericano. ¡Soñé tanto con él! Admiro a cuantos lo obtuvieron. Lo sentí lejano…

”En un evento por Guáimaro, donde gané en el ‘Décima al Filo’, un amigo, Pedro Péglez, me dijo: ‘¿Estás lista para empeños mayores? Deja atrás los cuadernillos y ponte en función de una obra de décimas. Debes ya sentirte madura para enviarlo al Cucalambé’. Me horroricé. ‘¿Qué no ganes? -comentó. No importa; yo estuve mandando ocho años consecutivos’. Me dio fuerzas; me animé. ¡Y ya ves! Con Partitura inconclusa obtuve el segundo puesto en el 2008 y al año siguiente el primero con Cicatrices

“Tengo lauros internacionales y se ven bonitos en un currículo; pero ninguno igual al ‘Cucalambé’ -insiste la asimismo merecedora del Nacional de Glosas ‘Canto alrededor del punto’ (2009). ¿Una segunda razón? Se lo debía a mi padre, campesino, repentista.

“En los inicios me salían décimas muy malas, bucólicas, entre la palma o el sinsonte, sin imágenes altas (…) Él confiaba: ‘Ya verás, van a llegar’. Y aconteció que Partitura… lo terminé en menos de dos meses. Alucinada, escribía a las 3:00 de la madrugada, a cualquier hora. Lo compartí con él. Le hago semejante al muchacho en clases: le explico el significado de palabras complicadas (…) No se ha dado el caso en que no aprehenda la esencia”.

  ¿Utiliza una definición propia para la también denominada espinela?

“No creo tenerla. La décima es la voz del cubano; no sé, una manera de exteriorizar desde los sentimientos más primarios, íntimos, sagrados, hasta un camino por andar hacia la dualidad y la naturaleza misma de la patria”.

  Y por ese trayecto… ¿se define docente antes que poeta? ¿O hablamos de una relación umbilical?

“Siempre seré más profesora que otra cosa. Amo mi profesión, amén de la Irelia Pérez Morales, poeta. / Foto: Internetposibilidad de dejarla. ¡Si bien tampoco se vive de la literatura y debemos ser prácticos! (…) La relación hasta el momento no resulta muy amorosa que digamos. La escritora y la profesora no acaban de armonizar. El aula (enla Escuelade Restauración perteneciente ala Oficinadel Conservador dela Ciudad) me absorbe demasiado y escribir demanda el sosiego del alma.

“Ahora mismo estoy muy necesitada de lo último (…) A veces vengo desdela CiudadNuclear, por la bahía, y le indico a una niña que coja hoja y pluma para dictarle seis o siete versos que en verdad permanecen inconclusos…Me falta el tiempo”.

  ¿En qué medida podría crear y a la vez participar de Silencios de hielo y papel (Editorial Ábaco, 2007)?

“A tu alrededor, el mundo puede convertirse una tarde en hielo y permanecer así por temporadas; para derretirse sobre el papel cuando aparece el verso”.

  ¿Cuánto implican en su día a día Los dados sobre el polvo (Editorial Sanlope, 2007)?

“Soy una aventurera. No me ha costado trabajo cambiar de etapa, por ejemplo. Ya en plena adultez decidí irme para Matanzas, donde viví en un alquiler y hasta me encontré un día en la calle con todos mis bultos. ¡Y nada! (…) Tampoco me cuesta incursionar en algo diferente, probarme a ver si puedo o no. Eso me ha hecho crecer en la literatura. Alguien me retó un día: ‘Si escribes cosas buenas, por qué dices no poder con los sonetos’ (…) Eso me ocurrió en Remedios; allá viví años. Vine para acá y salí con mis primeros trece sonetos y hasta un libro entero”.

  ¿Cree en el fin del poeta, amén del fallecimiento físico?

“De mirarlo dentro de marcos estrechos, quizás se gaste su manantial. Le ha ocurrido a grandes inmortalizados con una sola obra. Mas, si lo que hiciste valió la pena y de alguna manera quedó, entonces no hay muerte posible. Son pocos los elegidos; es muy difícil trascender. Jamás se me ocurriría que voy a trascender. Sólo quiero vivir, en mi tiempo”.

Escrito por: Lisandra Marene

Anuncios

Acerca de lospasosencontrados

Periodista del semanario CINCO de Septiembre, en Cienfuegos. Graduada de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

Publicado el junio 8, 2011 en Entre dos... !o más! y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: