No sólo “si se bota de una nube”

  Recién atravesamos un período de sequía meteorológica. Fue este, de noviembre de 2010 a marzo del año en curso, el cuarto más seco en Cienfuegos después de 2005 cuando se dieron las peores condiciones hidrológicas en el país. Hasta el cierre de abril, cayeron 144,3 milímetros para un 68,8 por ciento; acumulado un tanto bajo. En consecuencia, desde hace unos seis años atrás a tal fecha, nuestros embalses estuvieron al menor nivel: 53,4 por ciento de llenado -refiere Joaquín Milián Torres, delegado de Recursos Hidráulicos.

A su juicio, ya comienza una etapa algo más húmeda, “mientras las precipitaciones se comportan mejor. ¡Y los datos los tenemos gracias a muchos compañeros! Entre ellos, los observadores de la lluvia”, cuyo IX Encuentro Nacional aconteció aquí.

¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

GOTA A GOTA…

   “Me inicié al empezar en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) ‘Chapeo’, del CAI ‘Antonio Sánchez’, en lo de estadística. De eso hace ocho años. Todos los que pasaron por la plaza ocuparon la función (…) Cada mañana, antes de las 8:00, mido la lluvia para anotarlo en una tarjeta y la libreta que recogen mensualmente” -cuenta Maribel Almeida Ramos.

  ¿Y de qué modo lo ven cuantos le rodean?

“En mis horarios de merienda o almuerzo, las personas se me acercan siempre: ‘¿Cuánto cayó?’. ¡Y si es en ciclón…! (…) La labor me ha aportado bastante”. La gente comenta: ‘Fue tanto’; después viene a mí para conocer el número verdadero (…) Si hay sequía, te parece un alivio darlo -destaca. Allá por lo menos nos dedicamos a la caña y hemos tenido épocas en que se ha parado la siembra porque no ha caído ni gota”.

Cierta jarana generalizada entre el grupo de 72 participantes de las distintas provincias me llevó a conocerle. En jornadas dispuestas para el intercambio de experiencias, sería ella identificada por: “la esposa del guajiro que, sediento, una madrugada se bebió el contenido del pluviómetro” ubicado en la cuenca superior del Hanabanilla, en El Mamey.

Ingeniosas bromas aparte, Hortensia Callarga Hernández se desempeña como custodio en la Escuela Primaria “Lidia Doce”, de dicho asentamiento montañoso. Una historia paralela comenzó a escribir 16 años atrás: “Me encontraba en la casa y llegaron a hablar conmigo pa’ ver si yo podía realizar la tarea. ¡Con mucho orgullo, mi’ja, dije sí! Resulta muy importante ese trabajo (…) Uno se preocupa (…) Llevo bien la fecha y cantidad. Vivo en una zona productora de café, tomate, col… En cosecha, todo el mundo va adonde estoy. Pa’ comparar busco lo de hace tres o cuatro años. ‘A ver si viene agua y se puede cultivar mañana’, me dicen”.

Luego de unos instantes, sonríe y prosigue: “… ¡Ojalá yo dure bastante! Pero bueno, ya en mi familia hay quien siga: mi esposo, mis hijos. A veces debo salir tempranito y miden por mí. Esto es del año entero. Además, así se da una unión tan grande; y van a visitarnos de otros lugares de Cuba”.

El sistema de Recursos Hidráulicos en el territorio sureño dispone de redes como la básica y la especial informativa para la medición de las precipitaciones. En el primer caso, 61 observadores voluntarios dejan constancia de los reportes evaluados al finalizar el mes. En el segundo, tras un proceso de reordenamiento, desde el 1ro. de mayo sumarán acá sólo 23 sus homólogos en oficinas de Correos, para bajo contrato, a nivel institucional, ofrecer un parte diario.

“Lo hago llueva o no -insiste Belkys Estela Rodríguez, con dos décadas y media a cargo de dicha faena en el llamado telecorreo de la Ciudad Nuclear. Por teléfono comunico al centro de dirección: ‘seco’ o ‘lluvioso’. De pasar un ciclón, y en dependencia de la fase, permanezco aquí, atenta, movilizada, para notificar a cada rato (…) Espero retirarme dentro de este pedacito; más allá de mi responsabilidad, lo de ‘observadora’ me gusta”.

Al decir de Yudith López Pérez, especialista superior en el Manejo de los Recursos Hídricos dentro del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), “después de transitar por varios análisis a escala local, en mi departamento recepcionamos por último los datos. En el Centro Operativo de la Lluvia se procesan para enviarlos al Comité Central del Partido, el Consejo de Estado, los ministerios de la Agricultura, la Construcción…; y sirven de base para los reportes de meteorología (…) Permiten nuestra labor. En el presente, el INRH posee la más amplia red informativa de la Isla. Podemos catalogarla de ‘efectiva’; en especial durante temporada ciclónica”.

… ¿EL AGUA SE BOTA?  

  “Junto con el pluviómetro tengo mi reglita de hasta 50,4 milímetros. Quitas el embudo y la introduces en la probeta por algunos segundos. (Si de aguaceros constantes hablamos, y de derramarse el contenido hacia un depósito mayor, constaría la sumatoria de las cantidades del líquido una y otra vez vertido en el recipiente calibrado). De ahí la lectura (…) Nunca he tenido problemas para obtenerla. El equipo está en un lugar limpio, al descubierto, entre la UBPC y la comunidad. No puede tener interferencias y yo no dejo que arrimen animales; lo cuido como si fuera mío” -acota Almeida Ramos.

Funciona en Cienfuegos un instrumento de tal tipo por cada 39,4 kilómetros cuadrados; en tanto se extiende a 54 en el caso de la Mayor de las Antillas. Al centro-sur, dicha densidad se traduce en un máximo de 105, con presencia superior en los municipios de Cumanayagua, Aguada de Pasajeros y la localidad cabecera. Unido a los operados por observadores voluntarios y personal de Correos, otros organismos se insertan a la red pluviométrica: la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Cienfuegos (EAHC), la de Acueducto y Alcantarillado, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Y nosotros de cierta forma contribuimos no sólo a la sustitución de importaciones, sino al desarrollo -advierte Ramón Cardoso Ortey, quien ocupa parte de su tiempo y esfuerzo dentro del Taller de Equipos Hidrológicos, situado en Camagüey, único del país. Desde 2009 estamos inmersos en la construcción de pluviómetros, año en el cual confeccionamos 400 (…) Salen bajo una norma estricta. Llevan zinc galvanizado y una platina en el borde superior, para así garantizar la durabilidad. Ya a un escalón más elevado les incluyen los parámetros de medición”.

“Igual en función de la calidad (…), a los observadores se les imparte un seminario para maniobrar con lo que consideran ‘casi una reliquia del hogar, propia’. Lleva su técnica. Cada cierto período se les visita con el fin de detectar cualquier dificultad (…) De ahí, más confiables los datos y bastante exactos los pronósticos” -subraya Miguel Hernández, especialista principal en la EAHC.

DE GRATUIDAD A GRATITUD  

De acuerdo con informes de la mencionada cita anual cuya próxima edición acaecerá en Santiago de Cuba, “el movimiento de observadores de la lluvia ha logrado la sostenibilidad de la red pluviométrica nacional. Ello, en medio de las condiciones económicas imperantes”.

Al respecto, señala Luis Estupiñán Suárez, especialista en Manejo de los Recursos Hídricos: “Sus integrantes viabilizan el avance en varias ramas. La mayoría de forma desinteresa, sin cobrar, aporta elementos que nos permiten conocer la situación existente para la posterior adopción de decisiones al interior de diferentes organismos. Así influyen en la proyección de obras; planificación de actividades agrícolas, sistemas de riego, drenaje… De ello parten, asimismo, estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos frente a eventos extremos”.

“Sí, juegan un papel meritorio (…) Gracias a su quehacer, el ‘parte de la lluvia’ está a la hora precisa en los lugares precisos. Nos encontramos automatizando, modernizando; mas continúan siendo la base” -resalta el ingeniero Ibrahím Plaza Peñalver, especialista en Hidrología, del Grupo Empresarial de Aprovechamiento Hidráulico.

“¿Por qué la atención que después les damos? -inquiere Hernández Morales. Por su actuar un poco anónimo, capaz de facilitarnos lo imprescindible para emprender investigaciones sobre prevención hidrológica, de sequía o intensas precipitaciones. ¡Y podemos alertar; evitar daños! (…) ¿Un ejemplo a resaltar? Contamos con la colaboración de un señor, Carlos Rico, que continuó los pasos de su madre y lleva más de 50 años pendiente del pluviómetro No.187. Como especie de política, buscamos mantener las cosas en familia, por el sentido de pertenencia (…) Cuando se le selecciona para un evento de reconocimiento, manifiesta: “No, yo no voy; no puedo dejar esto”.

Escrito por: Lisandra Marene

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Acerca de lospasosencontrados

Periodista del semanario CINCO de Septiembre, en Cienfuegos. Graduada de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

Publicado el junio 9, 2011 en Confluencias de vidas y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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