Las otras caras del tiempo

Reloj establecido en áreas del actual Consejo Popular de Espartaco, perteneciente al municipio de Palmira, en Cienfuegos. / Foto: Dorado  ¡Aún funciona! Volteé el rostro al escucharlo tocar…

Ocurrió a las 9:30 a.m. mi primera “campanada” en el batey de Espartaco, donde por alrededor de 64 kilómetros cuadrados se extienden tradiciones y leyendas con 171 años. Y resultó ser de esos tañidos que fuerzan a despertar bien, que te sacuden e inducen a (re)descubrir tus espacios físicos más inmediatos.

Cual imagino por la fecha cuando se erigió allí protector de cada milésima de segundo -1922-, el reloj de esta torre edificada con ladrillos a vista marcó la prosperidad. Debió oírse bajito a muchas horas. Con el bendito trajín de las moliendas, y vagones o carretas repletos de caña, y los pitazos fabriles a todo dar también por un primer lugar en la Emulación, y el bullicio de hombres o mujeres tan atareados… ¡Hasta hace unos ocho años, al menos así, porque el desmantelamiento silenció los fructuosos ruidos de zafra!

Me contaron algunos que “las cosas han cambiado”. El ir y venir de la gente entre la carretera y los caminos -ahora pasando por el consultorio médico, la bodega, la escuelita, el pequeño punto de venta de guarapo y la empresa agropecuaria-, parece un poco más pausado amén de significaciones notorias. Quizás por ello él hasta suene diferente, con un repique algo duro y el eco perdido lejos. ¡Como si la altura de 12 metros, junto a las únicas dos fortificaciones que magnifican los recuerdos de un ingenio, hoy fuera demasiada!

Pero similar a los casi 4 mil 100 lugareños, el visitante le ve los designios de la Historia por las cuatro caras, en las molduras y cornisas perimetrales, ventanas y rejas de la sección superior, en la madera y las tejas criollas inherentes a su cubierta. Incluso -advierte un joven colega-, sin conocer previamente que indicó a 2 mil trabajadores el momento preciso para “tomar” el central hacia 1933; y denotó la presencia de Jesús Menéndez, justo una década y media más tarde, en virtud de la lucha por el pago del diferencial azucarero.

Fuera de preguntas oficiales, interpuestas, lo supe: aquel señor vestido “de campo” suele ver coincidir ambas manecillas negras en “X”; ella, también, frenar el paso, con esa imperceptible sonrisa en sus labios tras releer una petición estampada en bronce…

  Hermano: al sonar la campana del reloj de esta torre detén tu pensamiento y dedica un recuerdo al hombre esforzado, justiciero, generoso y puro cuyas virtudes levantaron este emporio de la actividad, copiosa fuente del progreso y bienestar. Incansable en el trabajo y el bien como la manecilla del horario que va señalando el paso del tiempo, el espíritu superviviente de Elías Ponvert mueve y moverá por medio del ejemplo y el estímulo esta gran organización industrial por él creada en beneficio y gloria de la región y del país.

Escrito por: Lisandra Marene

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Acerca de lospasosencontrados

Periodista del semanario CINCO de Septiembre, en Cienfuegos. Graduada de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

Publicado el octubre 26, 2011 en Veo, veo y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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