“Tenemos una misión en la vida”

A la derecha, Aída M. Calderón Ochoa junto al maestro Humberto Orsini, Premio Nacional de Teatro (1995) en Venezuela. / Foto: Internet  Mucho, muchísimo antes, visualizó los telones a ambos lados. El V Festival del Monólogo Cubano le sedujo casi de golpe. ¡Incluso desde cuando aún aparecía entre afanes organizativos, al Sur! Y por cuantas agudas líneas de texto; notorias miradas de “sí, eres tú en mí”; gestos a la hora indicada; nuevas voces de la dramaturgia… -presumió- podrían revelársele justo aquí, sobre el escenario de esta Isla.

Entonces vino Aída M. Calderón Ochoa, licenciada en Teatro, como directora y productora invitada del grupo La Carreta, con una notable trayectoria artística en la República Bolivariana de Venezuela. Así le conocimos. Tiempo después, pienso, con la cercanía del Primer Festival del Monólogo Latinoamericano -por efectuarse entre el 27 y 31 de marzo de 2012 en el “Tomás Terry”, de Cienfuegos-, pudieran cobrar nuevas formas algunas de sus visiones precedentes. 

  Habla usted acerca de dignificar al actor. ¿Cómo hacerlo a partir de la proyección del director, el autor, u otras figuras que intervienen en una puesta en escena?

“Se relaciona bastante con el productor del espectáculo. He ahí el punto focal. El actor se dedica solo -particularmente desde mi modo de hacer- a actuar (…) Y el productor debe gestionar, difundir, promocionar.

“A algunos les choca: ‘Oye, ustedes siempre andan viajando’. ¡Porque yo me muevo! Me interesa crear en la mente del espectador y de cualquier ciudadano que El asesino implacable, por ejemplo -presentado también en el Festival "El asesino implacable", monólogo interpretado por el actor venezolano Raúl Castillo. / Foto: Internet Iberoamericano de Teatro en Mar del Plata, Argentina, hacia finales de 2009- lo interpreta Raúl Castillo (…) Busco que nos necesiten, y apenas nos vean nos ubiquen y digan: ‘Son los del trabajo sobre el cigarrillo’, una misión a emprender por lo tanto que fuma hoy la población”.

  Con certeza, dada tal finalidad, aprovechan igual las experiencias de los demás si coinciden en varios espacios. ¿En qué medida les han aportado?

“Examinamos -por lo menos en mi país y dadas las condiciones económicas a nivel mundial- la manera de concretar más eventos. Para lograrlo, sugerimos ‘fusionarnos’ en lo logístico con vistas a que asistan artistas de diferentes naciones y hagan quizás una gira con una duración de 20 días. E ir al Festival Internacional de Oriente; y tener funciones en el de Occidente; y participar en nuestro Encuentro Regional de Monólogos ‘Humberto Orsini’, anual; y cerrar en la colonia Tovar, perteneciente al Estado Aragua.

  “¡Cuánto no aprendemos y crecemos durante el intercambio con los iguales (…), gente de pueblo! -insiste la asimismo presidenta de la agrupación Nirvana Teatro. Nos sentimos muy responsables y profesionales; sabemos: entregamos piezas de alta factura (…) Por eso no creo en concursos donde, te parece, compites entre hermanos a ver quién resulta el mejor (…) Nos sumamos a los eventos, sí, pero no para disputarnos una evaluación o lugar. ¡La creación es tan subjetiva!; queda sujeta al proceso de cada uno”.

  ¿Qué otros preceptos mantienen adheridos a su quehacer cotidiano?

“Confiamos en un principio: debemos mostrarte lo que tú entiendas (…), con lo cual te identifiques o veas reflejado y se te agiten ‘algo’ las fibras. No puedes concebir una obra alejada del público, por la que deba este irse hasta una biblioteca para comprender qué se dijo allá arriba. ¡Pasa! (…) Estoy en contra del teatro casi inaccesible. Toco un tema, lo desarrollo e investigo al máximo para llegarle a la persona.

“Debido a ello, con inmediatez, luego de las actuaciones promovemos una especie de foro (…) Lo hacemos para crear valores; según pensamos, todo es perfectible”.

  ¿Cuán imprescindible deviene fomentar zonas de convergencia semejantes a los festivales?

“Indispensable, por el intercambio. Al interior de la misma sociedad necesitamos los encuentros de saberes: yo aprendo de ti y tú de mí. Sí, desde el punto de vista turístico, por mencionar, uno colabora por los ingresos monetarios al lugar donde se realizan. Sin embargo, se trata más de conocer culturas (…): ¡no las que te venden ciertos medios de comunicación!, sino lo que palpo en calidad de ser humano cuando me encuentro interactuando”.

  ¿Y en torno a la salud del monólogo dentro del subcontinente…?

“Está en su mejor momento -enfatiza la actriz, docente y principal artífice del montaje A corazón abierto. Realizando una analogía, como quien dice, tiene ahora de 40 años en adelante. Esa, estimo, constituye la mejor edad. ¿Por qué? En etapas anteriores nos vemos demasiado desesperados; queremos vivir rápido. En cambio, al arribar a este tiempo… -y ríe a carcajadas-, se le nota a uno asentado”.

Escrito por: Lisandra Marene y Diona Espinosa (estudiante de Periodismo)

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Acerca de lospasosencontrados

Periodista del semanario CINCO de Septiembre, en Cienfuegos. Graduada de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

Publicado el octubre 27, 2011 en Entre dos... !o más! y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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