HÉCTOR VILLAVERDE AFÚ: “Busco resolver los problemas de la comunicación”

En palabras de Villaverde, si bien le pareció cardinal traer su muestra a la Perla del Sur, todavía más le gratificó el intercambio con alumnos de la Escuela de Arte Benny Moré, en la que ya no se imparte la especialidad de Diseño. / Foto: De la autora

En palabras de Villaverde, si bien le pareció cardinal traer su muestra a la Perla del Sur, todavía más le gratificó el intercambio con alumnos de la Escuela de Arte Benny Moré, en la que ya no se imparte la especialidad de Diseño. / Foto: De la autora

En su recorrido por territorios de Cuba durante 2014, la exposición Diseños de Villaverde halló espacio al interior del Centro de Artes Plásticas en la provincia de Cienfuegos. Ahí permanecerá hasta el 23 de junio. A propósito, su autor, Premio Nacional de Diseño 2011, dialogó con lospasosencontrados

Por: Lisandra Marene

Quizás baste una ojeada de 360 grados para construir su retrato… Por allá se le ve modesto, agradecido, audaz; no menos revela su apropiación del monograma inherente al alemán Alberto Durero, cuya herencia pixeló él a propósito de un Salón de Arte Digital. También en paredes de la galería, tres órdenes plasmadas con rigor y dimensiones de 35 x 50 centímetros describen al hombre comprometido: Preparen, Apunten, Fuego. Identificas al vuelo dónde hundió él sus pasiones cual raíces —tanto por el verdeamarillo de la caña como entre un montón de nombres y rostros que le nacieron a Cuba…

Frente a las ilustraciones, diseños para revistas, cubiertas de libros, los carteles y dibujos bajo su rúbrica, notas esa “angustiosa necesidad de creer en la utilidad de la profesión”, al decir de un colega y amigo suyo. Héctor Villaverde Afú (La Habana, 1939) debió experimentarla incluso antes de concluir los estudios de Diseño Gráfico en la Academia Superior de Bellas Artes de Varsovia. Luego, al desempeñarse en disímiles publicaciones seriadas: Mella, Prisma, Unión; aparecer en cerca de 70 exposiciones personales y colectivas; fungir como Director del Comité Prográfica Cubana; merecer una treintena de premios o menciones y la distinción “Por la Cultura Nacional”.

Entonces a nadie extraña que para el actual año esbozara un camino: Matanzas-Camagüey-Cienfuegos-Villa Clara-Holguín. Justo en el centro, su leit motiv: incentivar la revitalización del Diseño en una urbe donde, a su juicio, tuvo este notable presencia y desarrollo a lo largo de la Historia.

Si fuera a definir con palabras, en lugar de imágenes, cuánto representa su más reciente muestra itinerante, diría…

“Empecé temprano en este mundo, y ya cumplí ‘75’. He tenido la suerte de vivir bastante y dedicar buena parte de mis años al Diseño. En coherencia, aquí ofrezco una idea de lo que significa para mí. Estoy convencido: surge del problema de la comunicación; ¡ah, y de la urgencia: transmitir mensajes capaces de promover valores! Defiendo así una ‘cultura del Diseño’, consistente en el respeto por la visualidad y el fomento del gusto estético.

La crítica especializada y el público advierten en los diseños de Villaverde —autor del libro Testimonios del Diseño Gráfico Cubano (1959-1974)— elevado nivel técnico y evolución estilística. / Foto: De la autora

La crítica especializada y el público advierten en los diseños de Villaverde —autor del libro Testimonios del Diseño Gráfico Cubano (1959-1974)— elevado nivel técnico y evolución estilística. / Foto: De la autora

“A comprender las tantas posibilidades a nuestro alcance para materializarla, ayuda un poco esta exposición. Y a través de la misma doy cabida al público (…) Vía correo electrónico —villaver@cubarte.cult.cu— me mantengo abierto a críticas o señalamientos”.

¿Y por qué otorga similar trascendencia a la asistencia de espectadores y a que estos le transmitan su parecer?

“Según yo lo veo, siempre hay ocasión para el aprendizaje mutuo. Ahora pongo a consideración piezas con fechas desde la década del ‘60 hasta épocas cercanas. A partir de las diferentes técnicas utilizadas, pretendo que los interesados en este quehacer adquieran conocimientos interpretando.

“En el sentido inverso, la pluralidad de opiniones torna más efectiva la creación. El diseñador en ejercicio —como yo, pues sigo dictando conferencias, dando cursos y talleres dentro o fuera de la Isla (México, Chile, Venezuela, Italia)— debe estar pendiente de la retroalimentación. ¡Y aprovechar para ello la docencia!, enfatiza quien, de 1987 a 1997, impartió clases en el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI) y se granjeó el Diploma de Mérito del Instituto Superior de Arte (ISA), instituciones localizadas en la capital de la Mayor de las Antillas. El vínculo con las distintas generaciones, ese ‘entenderme’ y ‘desentenderme’, es muy valioso”.

¿Qué le gratifica más: llevar a vías de hecho una idea aunque para su consumo, o ver cómo la aprecia el resto una vez publicada/impresa?

“El mero hecho de concebir una obra me enriquece. Sin embargo, el diseñador suele ser práctico; le da gran peso a la recepción. Si se queda en el campo de la imaginación, no cumple su cometido.

“A mí, por ejemplo, me encantan las ilustraciones para niños. Dejé de confeccionarlas períodos atrás; no encontré el camino hacia la realización. Las dirigía a aquellos con unos 8 o 10 años, y les brindaba mucha información. ¡Sigo enamorado de esa vertiente! Pero no me deprimo; siempre tengo metas y más metas”.

Con certeza, discípulos y colegas experimentados le exaltan, le siguen de cerca aún. Y, Villaverde, ¿en quiénes encuentra paradigmas?

“Admiro cantidad a los jóvenes, en lo fundamental por esos spots publicitarios y demás materiales impensables en mi tiempo. Figuran en dicho grupo personalidades ya, antes alumnos(as) míos(as). A la par, tengo preferencias dentro de mi propia generación. Sostuve una amistad/hermandad de casi 40 años con Alfredo Rostgaard, lamentablemente fallecido”.

Recuadro 1Cuantos aprecien este compendio de su trayectoria, adherido a las paredes, advertirán asimismo disímiles etapas de su existencia. Supongo haya incluido la más especial…

“Su conjetura se me parece ‘algo’ a la pregunta de ‘¿a cuál de sus hijos quiere más?’. (Ríe) ¡Y uno ama a cada uno por igual! Claro, en este caso hay piezas que tuvieron mayor grado de aceptación en su momento —especifico en lo referente al marco temporal porque, si bien permanezco activo, no me comparo con diseñadores de hoy; pertenezco a otra generación.

“Sí le digo: el trabajo para la revista Cuba (donde se desempeñó en calidad de director de Diseño y Fotografía de 1968 a 1978, labor replicada en otras dos: Pueblo y Cultura, Revolución y Cultura) alcanzó notable repercusión social. Eso me dio enorme gratificación. De la misma manera, los carteles (más de 50) que confeccioné antes, entre 1963 y 1967, al integrar el Consejo Nacional de Cultura —institución inexistente en la actualidad, cuya producción debiera difundirse en el presente por su significación artística. Y claro, no puedo dejar de mencionar al Centro Pablo de la Torriente Brau desde 1998, en función del cual continúo haciendo; soy el autor de su imagen de identidad”, acota el presidente de la Sección de Diseño Gráfico correspondiente a la Asociación de Artistas Plásticos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Después de detenerse ante cada sección de la exhibición, ¿cualquier receptor podría percibir entre estas 69 creaciones suyas algún detalle en común?

“Por supuesto, y lo expresó muy bien en las palabras del catálogo un crítico a quien respeto: Pedro de la Oraá. Yo comunico sobre la base de la realidad circundante”.

Recuadro 2¿Color?… Porque especialistas señalan en su caso la propensión a los tonos más ricos y gestuales, a los fondos monocromáticos…

“(Ríe) Me apellido Villaverde y siento predilección por el azul”.

Una observa y (re)descubre líneas, formas geométricas, símbolos abstractos o figurativos, rostros, una tipografía expresiva… No obstante, ¿prefiere…?

“Opto por el estilo más asequible de acuerdo con el tema en cuestión; depende de lo que estime conveniente en dicha circunstancia. Soy dado a la manipulación de la realidad; la transformo y adecuo al pensamiento. Me conmueve e incita a la creación. Solo me enfoco en llegar al público al que me dirijo, y llevarle a analizar un poco”.

Mas, si en un ejercicio hipotético se viera obligado a seleccionar un único elemento para describirse a sí mismo, ¿elegiría?

“¡No creo! Intentaría ensamblar muchos buscando que parecieran uno y, en verdad, a la vista aguzada se convirtieran en varios. Aparecería la carga de contenido y cierto grado de ambigüedad”.Recuadro 3

¿Significa que tampoco sería capaz de determinar el mejor modo de graficar a Cuba?

“A veces mis amigos me califican de ‘barroco’. No lo niego, mi obra gráfica obedece a mi personalidad. Y aunque asumo los retos, me considero de mentalidad abierta y… humm… No, no lograría simplificarlo a semejante nivel. Hallaría diversidad en ese ‘mejor modo’. Insisto: apuesto por la representación múltiple. ¡Detesto los esquemas!”.

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Acerca de lospasosencontrados

Periodista del semanario CINCO de Septiembre, en Cienfuegos. Graduada de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas.

Publicado el junio 27, 2014 en Entre dos... !o más! y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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