Archivo de la categoría: Veo, veo

Crónicas

Los Novo y mi Ciudad-Mar

Los Novo convocaron frente al periódico CINCO de Septiembre para celebrar el aniversario 193 de la antigua colonia de Fernandina de Jagua. / Foto: DoradoA ellos, hermanados ineludiblemente, la medianoche entre el 21 y 22 del cuarto mes se les apareció con tres décadas impresas en la guitarra. Y mi ciudad acarició otra vez las melodías de aquellos dos locos cuerdos, las subió a su lomo de granito -tan moderno y añejo a los 193- para prenderlas luego a esos cabellos azules con algún que otro remolinillo.

Nadie me contó. Doy fe del acto mismo de soñarse juntos al Sur. Igual yo lo experimenté; ¡y tantos más con la encomienda de divulgar la noticia!

Sintiéronse muy análogas “fundación” y “fundición”. Durante poco menos de dos horas de este abril, me supe Donde brisas y olas; tarareé letras con la voz de Eusebio Delfín; comprendí mejor por qué la de “trovador” resulta siempre una condición sine qua non. Lee el resto de esta entrada

Candelario y el movimiento pendular de la vida

Al decir de Candelario, “este es un libro muy sencillo”, para todos los gustos. “Darás en el blanco solo si apuntas a varios lugares a la misma vez”. / Foto: Cortesía de PerlavisiónLa XXI Feria Internacional del Libro y la Literatura también (re)contextualizó, entre muchos de aquí para allá, las razones por las cuales Jesús Candelario Alvarado aún intenta probar que Dios no tiene teléfono (Mecenas, 2011) -texto presentado en la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña el pasado 16 de febrero.

Como él, ella, artífice de estas líneas, soñó con un libro echado por debajo de la puerta: “hueco infinito que deja salir la luz” -descubrió bien, luego, gracias al autor-, sueño por compartir… Contrario a él, ella siempre supo que se trataba de su propia puerta. Entonces la vez primera cuando lo tuvo entre las manos, así, impreso en negro sobre blanco, virgen en apariencia, a las lecturas posibles precedió un poquitín cierta expectativa diferente de la ¿normal?

No hojear la creación debería constituir un crimen referido en el Código Penal. Lo pensó, sí; y se dispuso a descifrar cuánto contuvo Jesús Candelario Alvarado en solo un título/gancho: Dios no tiene teléfono -frase de esas que te salen reiterativas y asumes en función de “cambios para arreglar las cosas”, antes o después de “dar un salto al vacío de la página”. Lee el resto de esta entrada

Veo, veo

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¡Hasta le “saltan” encima vulnerando el enmarcado!… Sí, pues también resulta preciso. ¿O acaso no lo ha advertido? Inevitable: es usted “parte de”. Mire que el mundo -los “otros”- gira en derredor suyo y no debe, no puede, evitar la rotación. Solo le resta DECIDIR en qué sentido.

Y he acá una propuesta, jamás simple. Bajo dos firmas, como parte del XIII Salón Provincial de Humor Gráfico “La Picúa”, que entre 18 y 19 de enero ocupa espacios en Cienfuegos, se reitera el interés por alertar acerca de fenómenos globales. En función de la generalidad, a igual tiempo expuesta desde una dimensión individual, más personalizada, quedan delineadas tal cual realidades tan ajenas como propias. Ese juego fondo-figura, el contraste mismo de tonos, subrayan, aciertan. Lee el resto de esta entrada

Compay Segundo, ¡qué bien le quedó…

Máximo Francisco Repilado Muñoz, más conocido por el sobrenombre de Compay Segundo. / Foto: Internet  … hasta el seudónimo! ¿Obviedad? ¡Nada que ver!
Aunque hacia finales de los 40 tamaño diminutivo de Los Compadres, nacidos por allá, por Santiago, obedeciera a su voz segunda junto al primer vocal del legendario dúo, Lorenzo Hierrezuelo, usted solo se hizo grande desde siempre. Luego de los días tras la guitarra, el clarinete y los toques del bongó o la tumbadora -entre el Cuarteto de Trovadores Orientales y el “Hatuey” o el conjunto de Miguel Matamoros-, afinó su Historia de intérprete y compositor con el estilo del son Chan Chan
Hay incluso quien dice que concebir el armónico, híbrido de siete cuerdas entre la guitarra española y el tres cubano, bastó para conducirlo directito a una melodiosa popularidad. Pero no, no creo. Debió significar tal invención no más el medio. ¿La causa, en verdad? ¡Ah, ese talento suyo para revelarse ante el mundo cual músico bien adherido a las raíces de esta Isla!
Quizás por ello, a la mera mención, su nombre, Máximo Francisco Repilado Muñoz (Siboney, 18 de noviembre de 1907) resulte hoy fastuoso, sí. Ahora, no más que el apelativo de cuantos, por tan conocidos, se te tornan imprescindibles al oído; y precisa uno evocarlos. Lee el resto de esta entrada